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miércoles, 11 de abril de 2012

EL CICLISTA Y EL DOLOR DE ESPALDA.

La práctica continuada, regular, competitiva o no, del ciclismo, obliga a nuestra columna vertebral a efectuar unos esfuerzos de sostenimiento estructural, en condiciones ajenas a las habituales de la bipedestación, y a consecuencia de ello, padece de estrés en determinadas áreas de la misma.


Este requerimiento que hacemos de nuestro chasis particular, puede verse incluso incrementado por unas incorrectas cotas de nuestra bicicleta. Nos estamos refiriendo a la posición adelantada o retrasada del sillín, a la inclinación del mismo, a la posición demasiado baja del manillar, a dismetrías de nuestras extremidades inferiores, etc...


La espalda se divide en tres áreas:

-          Zona lumbar. Es la zona inferior de la columna y la más afectada y vulnerable de todas, debido a que ha de soportar la mayor carga de presión estructural. Viene a estar implicada en más del 40% de las patologías que cursan con dolor, si a los problemas que aquejan los ciclistas nos estamos refiriendo.

-          Zona dorsal. Es la zona media de la columna y sujeta las costillas.

-          Zona cervical. Es la zona superior de la columna y se encarga del sostenimiento y movimiento de la cabeza y cuello.

Como es sabido por todos, la columna vertebral la componen las vértebras, y éstas están unidas mediante ligamentos, potentes músculos, y separadas para evitar roces fatídicos, mediante unas almohadillas intervertebrales, llamadas discos.

Por el interior de las vértebras, se extiende la médula espinal, y entre cada par de vértebras, se ramifican en una especie de cableado o afluentes, las raíces nerviosas que retroalimentan eléctricamente al sistema musculo esquelético. 

Cuando cualquiera de los integrantes anteriormente citados sufre una lesión, siempre cursa con dolor, debido a la sensibilidad que la presencia de tanto tejido nervioso, otorga al conjunto.

El caso más conocido y extendido es el de la hernia discal, y más conocido aún el extremo de la patología ciática. En este caso, el dolor puede irradiarse incluso hasta la parte más distal de las piernas, aún cuando la lesión esté producida a la altura lumbar.

Los ciclistas no son un sector de deportistas que se vean especialmente afectados por hernias provocadas por la práctica del ciclismo. Generalmente son patologías de tipo ligamentoso y/o lumbar.

El ciclista suele verse más afectado por patologías de origen mecánico, es decir, postural, y no por daños internos importantes como puede ocurrir en deportes de cargas importantes o impactos continuados como halterofilia, rugby, fútbol americano, etc.

La postura que adopta el ciclista sobre la bicicleta, hace que la disposición de todas y cada una de las vértebras se vea alterada, implicando directamente a todos los elementos que forman parte de la citada estructura. En consecuencia, los músculos paravertebrales, articulaciones, ligamentos, discos, etc. cambian absolutamente su forma de trabajo comparándola con la posición más natural y habitual como ha de ser la de bipedestación.

La posición sobre la bicicleta, y más aún cuando buscamos un mejor acomodo aerodinámico, provoca que se incremente la tensión y el trabajo muscular y ligamentoso de toda la parte posterior de la columna vertebral, especialmente en la zona lumbar y cervical.

La zona lumbar invierte radicalmente su disposición, alterando su curvatura fisiológica (lordosis).

Por otra parte, la zona cervical trabaja sobremanera, ya que nos vemos obligados a impulsar hacia atrás la cabeza para no perder el contacto visual con la carretera, al inclinar nuestro tronco hacia la zona del manillar con el objetivo de reducir la resistencia aerodinámica e incrementar nuestras prestaciones.

Todos estos esfuerzos se ven dimensionados exponencialmente, debido al elevado número de horas que mantenemos al organismo sometido a este estrés.

Consejos para tratar de evitar, o en su caso reducir en lo posible la incidencia postural en patologías estructurales:

-          Cambiar regularmente la posición que adoptamos sobre la bicicleta. Podemos modificar, siempre que tengamos la oportunidad, por ejemplo el grado de inclinación de nuestro tronco, tratando de pedalear incluso si las condiciones lo permiten, algunos segundos erguidos, es decir sin manos.

-          Un sillín excesivamente retrasado, hará que el grado de ataque de nuestra cadera sea más exigente, obligándonos a someter a nuestra zona lumbar a un esfuerzo de extensión adicional.

-          Un manillar demasiado bajo, al igual que en el apartado anterior, incide negativamente en la zona lumbar.

-          Un sillín demasiado bajo, impide que la pierna se estire lo necesario para evitar que, sin darnos cuenta, rectifiquemos la cadera empujándola hacia atrás, buscando ese hueco que necesita.


Leer más: http://josemanuelmovellan.blogspot.com/2012/03/ciclismo-el-ciclista-y-el-dolor-de.html#ixzz1riGS2WIt

martes, 10 de abril de 2012

EL CICLISTA, EL HEMATOCRITO Y LA HEMOGLOBINA

Cuando un ciclista solicita al laboratorio una analítica sanguínea, generalmente está preocupado por sus valores de Hematocrito y Hemoglobina.


Por algunos deportistas incluso, es tomado como una auténtica obsesión, que en algunos casos condiciona psicológicamente al mismo, y le puede llegar a afectar mentalmente. 


Competidores que están entrenando y compitiendo con buenas prestaciones pueden desestabilizarse emocionalmente si su rendimiento físico no se ve reflejado por unos “buenos números” en los citados valores sanguíneos.

*** *** ***

Veamos cómo define Wikipedia ambos términos

Hematocrito: es el porcentaje ocupado por elementos formes (Glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas), o “Fracción celular” del volumen total de la sangre.
Los valores medios varían entre 42%-52% en los hombres, y 37%-47% en las mujeres. Estas cifras pueden cambiar de acuerdo a diversos factores fisiológicos, como la edad y la condición física del sujeto. Es una parte integral del hemograma, junto con la medición de la hemoglobina, y el conteo de leucocitos y plaquetas.


Hemoglobina: es una heteroproteína de la sangre, de masa molecular 64.000 (64 kda), de color rojo característico, que transporta el oxígeno desde los órganos respiratorios hasta los tejidos, en vertebrados y algunos invertebrados.
La hemoglobina es un pigmento de color rojo, que al interaccionar con el oxígeno toma un color rojo escarlata, que es el color de la sangre arterial y al perder el oxígeno toma un color rojo oscuro, que es el color característico de la sangre venosa.

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Como acabamos de observar, el Hematocrito es el % de nuestra sangre, que está compuesto por glóbulos rojos (los famosos eritrocitos). 

Los glóbulos rojos son los responsables de llevar el oxígeno a cualquier tipo de tejido (a nosotros nos interesa fundamentalmente el transporte a los músculos) de nuestro organismo.

Dicho porcentaje, en personas sanas viene a estar, como hemos visto antes, en unos valores que oscilan entre los 37 y 53% aproximadamente. Es decir, igual o inferior al 50%.

¿Por qué nos preocupa tanto este valor cuando practicamos ciclismo?. Básicamente porque sabemos que el oxígeno es vital para nuestro sistema muscular y por ello, tratamos de mantenerle lo más próximo al 50% que nos sea posible. 

Hay que decir que valores superiores al 50% pueden suponer un grave riesgo para nuestra integridad física. Podrían producirse problemas circulatorios (accidentes tromboembólicos) muy importantes, ya que la sangre incrementa su volumen, se vuelve más densa y espesa y le es imposible circular por los vasos sanguíneos más pequeños.

Está demostrado que los deportistas de fondo, como el caso que nos compete, tienen facilidad para destruir más glóbulos rojos que las personas que no realizan actividades físicas de resistencia. 

Se debe a que la elevada velocidad de paso por los vasos sanguíneos, provoca la destrucción de los citados eritrocitos. Tanto es así, que muchos deportistas registran valores más próximos al 40 que al 50%.

Factores que incrementan el nivel de Hematocrito:

-          Estancias en altura de más de 15 días y en alturas superiores a cotas de 2.500-3.000m.

-          Factores hereditarios.

-          Consumo de EPO.

-          Transfusiones de concentrados de hematíes.

-          Autotransfusiones.

-          Tiendas de campaña hipobáricas, que simulan situaciones de altitud.


-          Exposición prolongada a bajos niveles de Oxígeno.

-          Etc…

La mayoría de las citadas acciones están absolutamente prohibidas por la UCI, ya que incrementar externamente el nivel de hematocrito puede ser letal en muchos casos.

Es curioso observar, cómo antes de la aparición de la dichosa EPO, los valores de los deportistas, rara vez alcanzaban el 50%. Y tras la aparición de la citada sustancia, se generalizó la presencia de ciclistas con valores muy próximos a ese “tope” legal.

Lo que pocos conocen es que, más que el valor de hematocrito en sangre, lo interesante para mejorar nuestro rendimiento, es optimizar el VO2máx. (Volumen de oxígeno máximo).


Haz click aquí para leer más

viernes, 3 de febrero de 2012

Consejos para seguir montando en bici cuando aprieta el frío.

Estamos en pleno invierno y el frío aprieta. Algunos ciclistas de M. B., prefieren parar su actividad y otros ven dificultades climatológicas demasiado grandes para seguir entrenando.

Practicar Mountain Bike con temperaturas realmente bajas resulta molesto al principio, pero tras unas cuantas salidas nuestro cuerpo se aclimata al frío produciendo una mayor cantidad de calor.

Lo que hay que tener muy claro es que, para acostumbrarse al frío, hay que salir en bicicleta cuando hace frío.



Pequeños consejos para salir a rodar en temporada invernal.

Rodar en Invierno no es mucho más complicado que hacerlo en otra época del año y tampoco debería ser incómodo ni molesto. Las temperaturas bajas requieren de ciertas precauciones por nuestra parte a la hora de salir a rodar con la bicicleta, pero conociendo algunos trucos y teniendo presente los siguientes consejos, no tendremos mayores problemas a la hora de practicar Mountain Bike con los termómetros marcando sus niveles más bajos.

• Modificar el horario de nuestras salidas. Si podemos hacerlo, la mejor franja horaria para practicar ciclismo de montaña en la época invernal es durante el mediodía. La luz del sol nos ayudará a mantenernos más calientes y elevará nuestro estado de ánimo. Además, rodar con la luz del día es mucho más aconsejable durante el Invierno, ya que aumenta la visibilidad sobre el camino y la seguridad en todos aquellos días lluviosos, nublados o con nieve, tan frecuentes en épocas de frío.

• Atentos al viento, siempre controlado. Si podemos hacerlo, en Invierno siempre será mejor optar por iniciar nuestras rutas con el viento de cara, mientras que para el retorno de la ruta lo mejor será acabar con el viento a nuestra espalda. Al inicio de nuestro entrenamientos nuestro rendimiento es mucho más elevado que al final de los mismos, y tener el viento soplando detrás nuestro nos ayudará a finalizar la ruta más descansados, además de provocar una menor sensación de frío en nuestro cuerpo cuando ya estamos sudorosos y fatigados.

• Contra la hipotermia, seguir pedaleando. La hipotermia es una de las más comunes y en ocasiones grave lesiones de entrenar en climas fríos. La hipotermia ocurre cuando la temperatura central de nuestro cuerpo comienza a descender, causada por una combinación fatal de fatiga, humedad y viento helado. Lo mejor que podemos hacer para evitar la hipotermia es seguir adelante y continuar rodando, buscando siempre tener el viento a nuestra espalda. Tan pronto como termine nuestra ruta y una vez en nuestra casa, una ducha caliente y ropa seca serán el remedio mágico que recuperen nuestro cuerpo del frío.

...Y algunos trucos que nos ayudarán a combatir el frío

Además de los anteriores consejos... (pulsa aquí para leer más)

¿Somos ciclistas de verdad? Los 25 momentos mágicos que nos convierten en verdaderos ciclistas.

Nos gustan las bicicletas y salir a rodar por el monte. Nos gusta darle a los pedales y sentir que nuestras piernas arden por el esfuerzo y nos gusta el ciclismo en todas su variantes. Pero, ¿realmente somos verdaderos ciclistas?. Al igual que sucede en nuestra vida existen momentos puntuales que marcan un antes y un después en nosotros mismos. El primer amor, nuestra graduación o el nacimiento de un hijo son momentos mágicos que transforman nuestra vida y nos convierten en amantes, personas de provecho o padres.
En el ciclismo también existen pequeños momentos que determinan que ya estamos en el siguiente nivel. A continuación, los 25 momentos mágicos que nos convierten en verdaderos ciclistas:
1. Cuando nos damos cuenta que el camino no está en el monte, sino que el monte es el camino.
2. Cuando tenemos un cajón en nuestro armario dedicado exclusivamente a guardar nuestro equipamiento ciclista.
3. Cuando pasamos la noche sin dormir después de afeitarnos las piernas por primera vez, debido al escozor de la piel rozando con las sábanas.
4. Cuando la frase "Gracias por la ruta" se transforma en algo cotidiano de nuestro vocabulario.
5. Cuando vemos a alguien con un bronceado de ciclista (brazos y piernas) y le dedicamos un pequeño gesto de reconocimiento.
6. Cuando descubrimos que una lata de Coca-Cola es capaz de resucitar a los muertos.
7. Cuando iniciamos y terminamos la misma ruta en bicicleta bajo una lluvia torrencial.
8. Cuando estamos en una tienda de bicicletas mucho tiempo y nadie espera que compremos algo.
9. Cuando el cuentakilómetros de la bicicleta registra cifras de tres dígitos en una misma ruta.
10. Cuando montamos en bicicleta por quinto día consecutivo y el culo no nos duele.
11. Cuando dejamos de rodar al lado o detrás del grupo de ciclistas y rodamos justo en el interior, sin sentir claustrofobia.
12. Cuando somos capaces de lanzar un verdadero cohete de mocos por nuestra nariz con total precisión y sin disminuir el ritmo de la bicicleta.
13. Cuando nos damos cuenta de que alguien más también lleva grasa de la cadena sobre la pantorrilla derecha.
14. Cuando nos quedamos enganchados en los pedales y sufrimos una caída tonta en cualquier parada.
15. Cuando rodamos por una ciudad congestionada y nos sentimos felices de saber que somos los únicos que nos estamos moviendo.
16. Cuando nuestro jefe/a nos pregunta acerca de lo que está ocurriendo en el Tour de Francia.
17. Cuando reparamos nuestra vieja bicicleta para ayudar a alguien a iniciarse en el ciclismo.
(Pulsa para seguir leyendo)

sábado, 7 de enero de 2012

Vibraciones de infarto!! ¿Efecto Shimmy en tu bici de carretera?

Subes un puerto pensando en la adrenalina que vas a soltar en la bajada, llegas arriba, empiezas a bajar, aprietas los pedales, el cuenta pasa de 60km/h, y de pronto la rueda delantera empieza a vibrar y toda esa vibración se transmite al manillar, cuadro, etc

Este desgraciado fenómeno físico afecta, de manera irregular a diferentes tipos de bicicleta. En algunos casos se trata de una sencilla vibración pero, en muchos otros, se convierte en un movimiento de alta frecuencia que nos puede hacer perder la trayectoria, suponiendo incluso un peligro para mantener el equilibrio.
Efecto Shimmy, es en realidad un término que define un desequilibrio dinámico. Vamos a ir por partes: entendemos por “desequilibrio dinámico” el fenómeno surgido al rodar en condiciones reales, y que se manifiesta como una falta de estabilización entre algunos de los componentes implicados en el avance de la bicicleta a través del asfalto. No se puede detectar en un banco de pruebas (entonces sería un desequilibrio estático) ya que, en esa simulación, no se llegan a reproducir fielmente los vectores de cargas y fuerzas que soporta la estructura de una bicicleta cuando circula por la carretera, por lo que se hace necesario analizar de forma meticulosa cada uno de las causas por las que se puede producir el Shimmy para encauzar la solución.

Resonancia
El caso más usual de Shimmy se produce cuando una pequeña vibración surgida en la horquilla o el cuadro es amplificada por la propia estructura de la bicicleta, ese es el fenómeno de la resonancia y es el responsable de que lleguemos a percibir una fuerte vibración en el manillar, procedente de la rueda, la horquilla o desde el propio cuadro.
El nivel de resonancia va asociado al módulo de elasticidad del material con el que está construido un cuadro u horquilla; a menor módulo, menos posibilidades hay de transmisión de vibraciones, ya que quedan absorbidas por el material en cuestión. De ahí que la fibra de carbono (con mayor módulo de elasticidad) sea el material menos proclive a sufrir Shimmy.

Agravantes del Shimmy
Este efecto no ha cobrado relevancia hasta que no se ha comenzado a mezclar materiales de diferente naturaleza, principalmente la fibra de carbono (la de mayor módulo de elasticidad) con el aluminio aeronáutico (el de menor módulo de elasticidad). En casos muy concretos de cuadros de este aluminio, montados con horquilla de carbono, se ha presentado Shimmy, especialmente en modelos que equipaban horquillas con cuello de aluminio o cromoly. Debido a una cierta incompatibilidad en la capacidad de apaciguar la resonancia este fenómeno se veía alimentado de manera involuntaria.
Pero hay causas determinantes de que aparezca la vibración inicial que da lugar al Shimmy, y esas son las que nos deben preocupar, ante la certeza que la mixtura de materiales cada vez gana más adeptos entre los fabricantes o montadores de bicicletas.


Casos prácticos
Hemos investigado en todas las direcciones posibles y no hemos podido obtener ninguna respuesta radical que nos permita afirmar cuál es el responsable final de la aparición del Efecto Shimmy aunque, acotando la búsqueda, nos hemos encontrado con casos repetidos en los que el origen de la vibración partía de puntos en común. Vamos a intentar repasar todos los posibles causantes del Shimmy:

Ángulos incompatibles
Se puede producir una fuerte resonancia en la estructura de una bicicleta, cuando se monta una horquilla con poca flecha (menos de 4,5 cm) en un cuadro con ángulo de dirección muy vertical (superior a 74 grados). De manera especial, al frenar, la horquilla tiende a buscar una posición más vertical y produce “micro-rebotes” que, amplificados convenientemente por la velocidad de un descenso prolongado, se convierten en Shimmy.
Si ese fuera tu caso lo podrías solucionar cambiando la horquilla por otro modelo con mayor avance en la flecha.

Horquilla recta
Aunque el avance y flecha de una horquilla recta y curva pueden ser idénticos, las de vainas rectas funcionan como un sismógrafo, transmitiendo las vibraciones con mayor facilidad. En algunos casos cambiándola por un modelo curvo se termina con el problema.

Alineación de las ruedas
Cuando circules por una zona llana, con buen asfalto, dile a algún compañero que se ponga a unos 5 metros por detrás de ti y observe si tus dos ruedas pisan alineadas sobre el mismo plano vertical. Bien por un error de aparaguado de la trasera o después de sufrir una caída, puede suceder que estén desalieadas y se produzcan vibraciones en el cuadro al rodar a velocidades altas.
Otro vestigio que te puede llegar a hacer sospechar que tienes las ruedas desalineadas es que, al rodar sin las manos puestas en el manillar y con la espalda totalmente vertical, la bicicleta siempre se desvía hacia el mismo lado de la carretera.
Si es un problema de aparaguado tiene fácil solución, pero si se ha torcido el cuadro hay que cambiarlo.

Rueda delantera radial
En casos muy críticos, se ha presentado Shimmy en bicicletas equipadas con ruedas de pocos radios montados con estructura radial (rectos). Al utilizar pocos radios es necesario que el par de apriete sea mayor y, como consecuencia, la estructura de la rueda es más rígida, por lo que genera y transmite más vibraciones.
Si quieres verificar este punto sólo tienes que cambiar tu rueda delantera por la de un compañero y probar a ver si desaparece el Shimmy.

Rueda trasera desgastada
Aunque pueda resultar difícil de entender, una rueda trasera muy desgastada, con la banda de rodadura plana, puede dar origen a que haya vibraciones en la dirección. Al llevar la mayor parte del peso en la trasera de la bicicleta, las vibraciones se producen en la dirección, al ser la porción articulada de la bicicleta y en la que menos peso recae. También puede presentarse Shimmy si rodamos con la presión de la rueda trasera excepcionalmente baja.
La solución es fácil: poner cubierta nueva o dar la presión adecuada.

Holgura juego dirección
El que se presente Shimmy por llevar la dirección floja es más habitual en las horquillas antiguas de 1 pulgada de diámetro de cuello, en las de 1-1/8” es menos frecuente, pero también se puede presentar en los juegos de dirección oversize. Como puedes imaginar la vibración va acompañada por un fuerte traqueteo, el propio de cualquier rodamiento que ha perdido el ajuste.
Eliminando la holgura del juego de dirección se termina con el problema.

Turbulencias
En muchas ocasiones ha sucedido que, al descender a gran velocidad dentro de un pelotón, tras salirse del grupo, la bicicleta entra en una zona de turbulencias y la dirección transmite una fuerte vibración al ciclista. Esta reacción, que puede degenerar en Shimmy, está debida a la pérdida de sustentación sobre el asfalto que sufre nuestra montura: el aire que “rompemos” con nuestro avance nos hace iniciar una secuencia de despegue del suelo y la dirección es la primera en sufrir las consecuencias. Algunas veces este fenómeno también se ha presentado al salirnos del rebufo de un camión.
Si te has fijado en los ciclistas profesionales, cuando realizan descensos a gran velocidad, adoptan una postura específica para evitar entrar en turbulencia, cargando el peso del cuerpo en la parte delantera de la bicicleta y cerrando las rodillas para favorecer la penetración aerodinámica.

Desequilibrado
En algunos casos, el gran tamaño (y peso) del imán del ciclómetro supone un desequilibrio dinámico en la estructura de la rueda al girar a gran velocidad. Para evitar este efecto hay que intentar instalarlo siempre en el lado opuesto al de la válvula de la rueda, de manera que el peso del racord de entrada de aire estabilice la descompensación creada por el imán.

Este vídeo es bastante famoso, seguro que muchos de vosotros ya lo habéis visto: una imagen siempre es mejor que mil palabras:




Texto: Pablo Bueno (parcial).

martes, 27 de diciembre de 2011

Ciclista, Triatleta, Duatleta: ¿Calientas correctamente antes de competir?




La mayoría de nosotros, en alguna ocasión, nos hemos hecho los remolones a la hora de efectuar un buen calentamiento antes de una prueba o evento.

En otras ocasiones, hemos hecho un calentamiento “de puro trámite”, saliendo unos minutos antes de la prueba, a dar un par de paseos, charlando con algún que otro compañero, yendo y viniendo por la recta de salida, e incluso nos permitimos parar a saludar a conocidos, familiares... 



Pocos conocen la importancia de hacer un buen calentamiento, ni siquiera el por qué ha de efectuarse. Para ellos va dirigido este artículo.


Definición: Es el conjunto de ejercicios, actividades, esfuerzos, cambios de ritmo, repeticiones, etc. que el deportista efectúa, con el objetivo de disponer y preparar al individuo física y mentalmente para acometer el entrenamiento o competición correspondiente.


¿Por qué hemos de efectuar un buen calentamiento?

-          A nivel articular: Previene, reduce, minimiza el riesgo de lesión. Cartílagos, tendones, ligamentos, bursas… Todos los elementos integrantes de las articulaciones, se ven favorecidos por un buen calentamiento preventivo. Se incrementa la temperatura de los músculos, haciéndose más elásticos y fiables, así como la lubricación articular.



-          A nivel cardiovascular: Se predispone al organismo a un ritmo cardíaco apropiado para el inicio de la actividad física competitiva o para un entrenamiento intenso. 



-          A nivel respiratorio: Se prepara al organismo a una frecuencia respiratoria acorde al ritmo que deberá asumir en el transcurso de la prueba, y evitará así “sofocones” inconvenientes y hará más cómodo el inicio de la competición.




-          A nivel prestacional: Todas las capacidades físicas básicas se ven favorecidas, ya que se incrementa la velocidad, y capacidad de respuesta del organismo ante el inicio de la actividad competitiva.

-          A nivel psicológico: Introduce mentalmente al deportista, a su predisposición al “sufrimiento” y favorece su puesta en “escena”, tanto a nivel ambiental (temperatura, viento, humedad…) como estratégica (rivales, recorrido…). Por otro lado, el competidor hace una autoevaluación de sus primeras “sensaciones”, es decir, obtiene un feedback comparativo entre su estado físico y su estado mental muy importante.



¿Cómo hemos de efectuar dicho calentamiento?

-          El calentamiento hemos de efectuarle de manera progresiva. Comenzaremos la sesión con un acondicionamiento al material con el que vamos a competir.


Leer más: http://josemanuelmovellan.blogspot.com/2011/12/ciclista-triatleta-duatleta-calientas.html#ixzz1hlg98TwU

sábado, 24 de diciembre de 2011

CICLISMO: Abanicos y su técnica.

Hablamos de “abanicos”, con suma ligereza y facilidad cuando vemos una etapa de una gran vuelta, o una clásica por tv., y vemos que la “serpiente multicolor” pierde su forma habitual de “bloque”, para pasar a tener diferentes grupos de formaciones diagonales observando cómo, en ocasiones, se quedan “cortados” corredores importantes en un terreno que, a priori, era de mero trámite o de transición para etapas o partes de la etapa más interesantes por su orografía o dureza.



Características de un abanico:

-       *   Es un movimiento  estratégico ofensivo, de ataque.



-      *    Es de carácter grupal. Necesaria la intervención de varios ciclistas, habitualmente del mismo equipo.



-  * Obligatoria la presencia de viento fronto-lateral de media-alta intensidad y en zonas desprotegidas, o protegidas intermitentemente.



-   *  Requiere que alguno de los integrantes del abanico organizador, posea una depurada técnica sobre la bicicleta, porque en ocasiones ha de emplearla para evitar que corredores adversarios traten de integrarse en el primer abanico y aprovecharse del trabajo del resto.

-       *   Generalmente planificado el día anterior por el director y meticulosamente preparado en la pizarra, contando con la previsión de intensidad y dirección del viento, y el libro de ruta, para indicar claramente cuál es el lugar propicio para iniciar el citado ataque, qué corredor tomará la iniciativa, y qué corredor hará de cierre.



-      *   Un abanico bien planificado, con componentes en buen estado de forma, y con buena técnica, es imposible neutralizar. Únicamente pueden defenderse de él, organizando otro abanico posterior, generalmente menos eficaz, porque sus integrantes no tienen tan clara la estrategia, ni se entregan del mismo modo que los componentes de un equipo en el que cada uno tiene una misión, un rol bien definido y se implican al 100 x 100.



-        *   El factor sorpresa es determinante para asegurar el éxito, aunque en muchas ocasiones se espera el ataque de un equipo especialista (en su día, el equipo ONCE por ej.), y a pesar de ello, el abanico acaba organizándose y cobrándose sus presas.



 
-      *    El ataque debería iniciarle el corredor más potente del equipo, y prolongarse durante varios minutos. No ha de caerse en el desánimo si no se aprecian resultados inmediatos. Generalmente los ciclistas que tratan de defenderse del ataque inicial, emplean muchísima energía en tratar de aguantar tras el abanico, incluso simulando un bienestar aparente, que trate de desalentar a los integrantes del abanico.

-    * Ha de efectuarse con toda la intensidad posible, y prolongarse durante varios kms, tal y como dijimos anteriormente.


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